lunes, 8 de febrero de 2010

Carta a la Presidente


Carta a la Presidente desde Radio Mitre - SIN DESPERDICIOS.

ESTA PUGLIESE NO TIENE PELOS EN LA LENGUA , O EN LA LAPICERA.

QUE DIOS Y LA PATRIA SE LO DEMANDE


Carta de una ciudadana; fue leída en Radio Mitre. Excelente, no tiene desperdicio.

Señora presidente:

Cansada de escucharla repetir frases partidistas perimidas, impostando un tono de voz seudo emocionado y recitando cada oración creída que nos muestra una verdad revelada, me siento a escribir estas líneas porque así como usted, Señora Presidente, encuentra su desahogo en la verborrea desde preparados escenarios, yo lo intentaré desde la escritura, ya que no tengo los medios económicos para reunir un auditorio de tamaña magnitud.

Quiero desahogar en primer lugar la desazón que me produce cuando Usted hace uso y abuso de su condición de mujer. Se auto discrimina, se victimiza. Señora: estamos en el año 2009, hace casi una década que hemos comenzado el nuevo milenio, ya ninguna mujer occidental, profesional y dirigente se siente discriminada por ser mujer. No nos pasa por la cabeza ni sentimos en la piel esa sensación... gobernamos todo tipo de países, desde súper potencias hasta emergentes, dirigimos mega empresas, somos científicas, ejecutivas, eminencias en cada disciplina.

Es una postura obsoleta titularse discriminada por ser mujer, hasta me atrevo a decir que es infantil y caprichosa, la mujer occidental ya no se ampara en este prejuicio. Como mujer me da rechazo que Usted utilice este argumento para conmover sensibilidades que no lograría de otra forma...

También quiero desahogar el pensamiento que tuve cuando la escuché decir que Usted es la primera mujer Presidente elegida por el pueblo en la Argentina, todos recordamos que Isabelita también lo fue, Vice por supuesto, pero luego llegó (muy parecida a Usted) y también tuvimos a Evita, quien no llegó pero que por momentos Usted recrea en el timbre de voz y en la cadencia de su discurso . No nos engaña...es un viejo símbolo del peronismo ortodoxo 'la mujer peronista' al lado de su pueblo y de su hombre que le posibilita la vanidad del poder.

Desahogo también el fastidio de escucharla decir 'esta Argentina es otra,esta es la plaza de la transformación' La Argentina no es otra lamentablemente, gracias a su política sigue siendo la Argentina de las arengas, de las divisiones entre clases.

La escucho hablar del 'color de piel', 'de los oligarcas', de 'los dueños del país', al igual que el peronismo del 45 hablaba de 'los descamisados', 'de los oligarcas' y de 'los dueños del país'..

Nos advierte a los que la miramos por tv que esto ha sido como el lock out patronal del 76...por favor!!! se me cruza por la mente la cara y las pocas pulgas del paisano Alfredo De Angeli, parado en una ruta entrerriana , él representa a todo el otro pueblo que Usted niega. Ya no hay lugar para golpistas Presidenta, por suerte aprendimos esa lección, pero lamentablemente aún hay lugar para aparatos peronistas, gremialistas con panzas y bolsillos gordos, fuerzas para policiales como sus seguidores a sueldo. No existen los intentos de golpe de Estado que usted nos cuenta envuelta en alta costura, adornada con su Rolex de oro y brillantes, que menos para el pueblo!, Evita era amada a pesar de sus visones. He dudado en escribir este último párrafo porque no quiero discriminarla a Usted por millonaria... pero nobleza obliga.... usted discrimina a todo un sector de gente de campo laburadora tildándolos de 'ricos que viven en la abundancia y golpistas' yo no puedo menos que bajar a su nivel y tildarla a Usted de tilinga y vanidosa... entre otras cosas..

También desde el mismo escenario de la histórica Plaza, hoy tan peronista como entonces, porque nada ha cambiado, nos indica que debemos terminar con 200 años de desencuentro y fracaso. Presidenta, no sé si sabe que hace 100 años atrás la Argentina era pujante, emprendedora, trabajadora. Inmigrantes escapados de la pobreza de sus países poblaron esta tierra donde pudieron progresar, produjeron, trabajaron, abrieron caminos, ferrocarriles, fábricas, en fin... fuimos una Nación y sin su partido.

Después vinieron los últimos 100 años de historia donde se mezclaron gobiernos militares y casi 50 años de peronismo....sí....sumemos: Perón, Perón, Cámpora, Perón, Isabelita, Luder, Ménem, Menem, Duhalde, Kirchner, Kirchner..., de manera que todos estos años de desencuentros y fracasos ¿a quién se los debemos?, creo que a nuestros emergentes: los dirigentes....USTED en este caso. Y esta situación de retroceso, de estancamiento y enfrentamiento con el campo argentino es el claro ejemplo de los fracasos del pasado: Campo versus Pueblo. Campo y pueblo son lo mismo o campo también es pueblo, mal que le pese a su partido y a Usted que ha recogido su bandera mas ortodoxa y destructiva. La Argentina siempre ha sido y es considerada una Nación muy 'rica' por su campo, y Ud. viene con sus aires de matona a que el pueblo se enfrente con la gente de campo, que gracias a ellos somos el país que GANA exportando carne y granos mas que ninguno!!! y no hablemos de que más que seguro el gobierno, o sea Ud. ha mandado a prender fuego a los pastos de las islas de Entre Ríos para echarles la culpa a la gente de campo...!!!

Y este antagonismo que Usted declama desde el escenario, esta diferencia que deliberadamente pretende instalar en el colectivo de los ciudadanos referida a 'colores de piel', 'rubios contra negros' es una perimida utilización de la más vieja y burda política : instalar el resentimiento, declararse del lado de los pobres y arriarlos como rebaño detrás de la zanahoria. Pero los tiempos y la gente común la superan altamente Presidenta; ya nadie suscribe esas antinomias, ya nadie se obnubila con esos antiguos enunciados, la verdad pasa por otro lado, por el lado de los que trabajan y los que no, de los que quieren justicia y los que no, los que no roban y los que si. Ya todos sabemos muy bien que los gremialistas son los dueños del país, que los políticos y funcionarios son, al finalizar sus mandatos, los nuevos ricos de turno, todos sabemos muy bien que el campo y la industria no son antagónicos sino que son complementarios y motores indispensables para el desarrollo y todos sabemos muy bien que, como simple pueblo sin banderías, contamos con una sola herramienta para corregir fracasos y desencuentros: el voto... ya le tocará su turno Señora y como decía Perón: el pueblo hará sonar el escarmiento.


No nos subestime Señora, nosotros -los argentinos comunes- sabemos muy bien que aquí no hay intención de golpe, que este reclamo del campo es económico y nada tiene que ver con 'voltear un gobierno', no necesitamos mezclar esto con el tema de los 'derechos humanos', el aparato que usted mueve es el pasado y la mentira, el reclamo del campo es pedir políticas de Estado con proyección de desarrollo federal y esto es genuino, si no hay alimento en las mesas de los argentinos es su culpa y responsabilidad y de nadie mas, hay un sector que le esta reclamando que no confisquen sus ingresos y hay un gobierno que por soberbia, incapacidad y debilidad en vez de comprender y corregir errores sumerge a todo el país en un nuevo desencuentro.

Basta, ya me siento más desahogada y sobre el final me doy cuenta que Usted no me falló, Usted es como yo esperaba: Una persona incapaz frente a tanta responsabilidad, una persona aferrada a la vieja política que se empeña en destruir nuestro futuro, una persona ambiciosa de poder y nada más.

Aquí termino, no quiero cansar con este texto como usted me cansa con su discurso, se ha corrido un telón en Argentina, ahora todos los actores están en el escenario y precisamente Usted, no está desempeñando el mejor papel.

Virginia E Pugliese

PARA PENSAR, Y PODER SACAR PROPIAS CONCLUSIONES

viernes, 5 de febrero de 2010

4 de febrero. Día Mundial De Lucha contra el cáncer


Cuatro de cada 10 tipos de cáncer se pueden prevenir

Según expertos, una de las claves es el estilo de vida.

En la percepción popular, el cáncer es aún como una tragedia sin final feliz. Pero la buena noticia es que 4 de cada 10 cánceres pueden ser prevenidos, informó la Unión Internacional contra el Cáncer, formada por 300 organizaciones. Algunos cambios básicos en el estilo de vida bastan para que cada persona baje su riesgo de sufrir la enfermedad.

“Mucha gente todavía piensa que el cáncer no es prevenible. Tiene una actitud fatalista hacia la enfermedad y cree que nunca puede ser evitada, que es heredada o que se debe a factores ambientales. Lo cierto es que esta enfermedad es a menudo causada por comportamientos individuales”, dijo a Clarín Andreas Ullrich, del programa del control de cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Suiza. Hoy se celebra el Día mundial de la lucha contra el cáncer, que es la principal causa de muerte entre los que tienen entre 35 y 64 años en la Argentina.

¿Y qué se puede hacer? El especialista de la OMS contestó: “Se pueden adoptar algunos cambios fáciles en el estilo de vida, como dejar de fumar, no exponerse al humo del tabaco, llevar una dieta saludable, mantener el peso adecuado, aumentar la actividad física y, evitar la exposición al sol sin protección”. Y no sólo puso la carga de la responsabilidad sobre el individuo. Ullrich señaló que el cáncer es un desafío para la sociedad entera.

“Esta enfermedad involucra cambios en impuestos y regulaciones para que los estados impulsen modificaciones en el comportamiento, como limitar el consumo de alcohol y dejar de fumar. Por ejemplo, el tabaco es aún legal y el alcohol no está sujeto a impuestos lo suficientemente altos. Los gobiernos deben establecer prioridades y negociar con el sector privado para limitar aquellos mercados específicos que son dañinos para la gente y pueden conducir al cáncer”.

En la Argentina, esta recomendación no se ha seguido, resaltó Mariela Alderete, de la Alianza Libre de Humo Argentina (Aliar). “Todavía el Congreso no ratificó el convenio marco para el control del tabaco, ni sancionó una ley 100% libre de humo para proteger a los no fumadores y reducir el consumo de tabaco.

Con respecto al alcohol, la campaña de prevención de la Unión Internacional contra el Cáncer advierte que “consumir 1 litro de vino o 2 litros de cerveza diarios ya supone un riesgo entre 4 y 6 veces mayor de padecer cáncer.

Otro aspecto para tener en cuenta: el cáncer no es una enfermedad contagiosa de persona a persona. Pero hay infecciones que pueden provocarlo de forma directa o aumentar el riesgo de padecerlo: la infección por el virus de las hepatitis B o C (cáncer de hígado), el virus del papiloma humano (cáncer de cuello uterino) y por la bacteria Helicobacter pylori (que aumenta el riesgo de cáncer de estómago). Para algunos de estos desórdenes, ya hay vacunas o también recomiendan el tratamiento a tiempo.

Cada año en el mundo 12 millones de personas reciben el diagnóstico de cáncer y 7,6 millones mueren. “Es muy importante esta nueva campaña mundial sobre el cáncer. Porque mucha gente ha escuchado algo sobre cáncer, pero no lo cree ni hace nada para prevenirlo”, sostuvo Mario Bruno, jefe de oncología del Hospital Alvarez en Capital.

Este reconocido profesional contó a Clarín que cuando arriban por primera vez al consultorio, el 90 % de los pacientes con cáncer, interpretan que la enfermedad es sinónimo de muerte. “Muchas veces lo piensan porque fueron inducidos en forma indirecta por el médico que no especialista en oncología que cree lo mismo–agregó–. Con el tiempo y viendo la buena evolución, la mayoría de los pacientes cambia su idea. Sin embargo, ocultan ante los otros su diagnóstico por temor a que la sociedad los discrimine”.

Fuente: Clarin

lunes, 1 de febrero de 2010

Recordando a un cobarde


Recordando a un cobarde




Esto es parte de la Historia que vivimos






El viernes 4 de julio de 1975, estando en plenitud de sus funciones el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, estalló una bomba en el baño de caballeros del céntrico bar "El Ibérico" de Buenos Aires.




El objetivo de aquel atentado fue el de asesinar a un oficial naval que tenía reservada una solitaria mesa en proximidades de la puerta que da a los baños.




Casualmente ese día el marino no fue a tomar su café y en su lugar se sentó una mujer, completamente ajena a todo.




El estallido la mató instantáneamente, juntamente con el mozo que la estaba atendiendo y un grupo importante de parroquianos recibió heridas de consideración, sin contar el bar que quedó destruido.




Pocos días después se supo que el autor del atentado había sido Jorge Taiana.




En vista de su peligrosidad, lo alojaron en el Penal de Rawson, hasta que logró salir “bajo libertad vigilada”, porque el juez de la causa consideró su particular situación familiar. Tenía dos hijos pequeños.




El Estado Nacional lo indemnizó con una suma suculenta, por haber sido "víctima de la persecución fascista".



Los que no pudieron

salir de sus féretros con libertad vigilada,

ni recibir indemnizaciones,

ni cuidar de sus pequeños hijos,

fueron la mujer y el mozo del café.


JORGE TAIANA HOY ES MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DEL GOBIERNO ARGENTINO

sábado, 30 de enero de 2010

Contaminación del agua


¿SABES COMO DESECHAR EL ACEITE QUE UTILIZASTE PARA COCINAR?
¿Sabes donde tirar el aceite de las frituras o de todos los alimentos que fríes en aceite, hechos en casa?
Tal vez si, pero siempre es bueno divulgar una
información como esta.
Aunque no cocinemos muchos alimentos fritos en aceite, cuando lo hacemos, 'normalmente' tiramos el aceite usado en el lavaplatos o en algún otro sumidero, Verdad?
Ese es uno de los mayores errores que podemos cometer. ¿Por que lo hacemos?
Simplemente porque no hay nadie que nos explique como hacerlo en forma adecuada. Siendo así, lo mejor que podemos hacer o recomendar hacer es:
1.- Esperar (Si, esperar, aunque eso te tome un poco mas de tiempo) a que el Aceite usado se enfríe .

2.- Colocar el aceite de desperdicio en una botella de plástico ( como las de Cola, etc.)

3.- Cerrarla y colocarla luego en la basura normal !!!


UN LITRO DE ACEITE CONTAMINA CERCA DE UN MILLON DE LITROS DE
AGUA!!!
Cantidad suficiente para el consumo de agua de una persona durante 14 años.

Insolencia


El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr.. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA).. Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.


La Argentina Insolente
En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme
esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque
podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la
casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo
predecible..
El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas.. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a
cumplir.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se
cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).
El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer:
"la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.
En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e
inmediata. Pero también había piedad.
Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba
intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que
sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como
todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo..
Eso es loque nos arruinó. LA INSOLENCIA.
Usted puede romper una regla -es su riesgo-
pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.
El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de
petulancia, descaro y desvergüenza..
La insolencia hace un culto de cuatro
principios:
- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.
La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.
La insolencia en mi país logra que los
que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que
sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.
Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos
tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?
Yo se lo voy a contestar.
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y
comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero
muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.
Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente
levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.
Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier
cosa.
Porque hay que aprender a hacerlo todos los días.. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.
¿A USTED QUÉ LE PARECE?
¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?
Espero no haber sido insolente.

viernes, 29 de enero de 2010

LOS PECADOS DE HAITÍ


Imagen de internet
Nota de la red

LOS PECADOS DE HAITÍ

Eduardo Galeano

Texto de Eduardo Galeano, en el cual se refleja parte de la historia de uno de los países mas castigados de América.

La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó.

Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera. Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole: -Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista
Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable
En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

Información importante. Accidentes de tránsito


Puede ser muy importante,o mejor dicho es IMPORTANTE en caso de accidentes.
Las ambulancias y el SAME se han dado cuenta de que a menudo, en los
accidentes de tránsito, los heridos llevan encima un teléfono móvil.
Sin embargo, cuando están inconscientes, o a la hora de intervenirles, no
se sabe a quién contactar de la lista interminable de números.
Nos lanzan por tanto la idea de que todo el mundo identifique en su
agenda del teléfono el número de la persona con la que contactar en caso
de urgencia bajo el mismo pseudónimo.
El pseudónimo internacional es ICE (= In Case of Emergency).
En este número inscribiremos a la persona a la que llamarán los hospitales,
el SAME, protección civil, bomberos, policía, etc.
Cuando haya varias opciones podremos señalarlas como ICE1, ICE2, ICE3, etc.
¡Es sencillo, no cuesta nada y puede ayudarnos mucho!

Digital Clock and Date

toma recaudos

toma recaudos

me uno

me uno

verguenza

verguenza
niñez

Dónde Jugarán Los Niños?

Maná

Cuenta el abuelo que
de niño el jugó
Entre árboles y risas
y alcatraces de color
Recuerda un río
transparente si olores,
Donde abundaban peces,
no sufrían ni un dolor

Cuenta mí abuelo
de un cielo muy azul,
En donde voló papalotes
ue él Mismo construyó
El tiempo pasó y
nuestro viejo ya murió
Y hoy me pregunté
después de tanta destrucción

¿Dónde diablos jugarán
los pobres niños?
¡Ay ay ay!
¿en dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar

La tierra está a punto
de partirse en dos
El cielo ya se ha roto,
ya se ha roto el llanto gris
La mar vomita rios de aceite sin cesar
Y hoy me pregunté
después de tanta destrucción

¿Dónde diablos jugarán los pobres
Niños?
¡Ay ay ay!
¿En dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar

¿Dónde diablos jugarán los pobres nenes?
¡Ay, ay ay!
¿En dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar

no hay lugar neste mundo

Seguidores

ojos criticos

¿Los límites, son la base de toda formación personal?

El hijo de la novia

El hijo de la novia
Para quién no la ha visto, una película Argentina excelente que trata sobre la temática del Alzheimer, desde otra mirada